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Retomamos los dasayunos con ciencia en esta ocasión con José Sergio Medina Chico de la EPA de la Unidad Hospital Universitario de Canarias en Tenerife. El caso que nos presenta se titula Tomar decisiones en la EII: cuando la clínica y los niveles farmacológicos se complementan.

Vamos a revisar cómo la integración de la situación clínica, los biomarcadores y los niveles farmacológicos permite tomar mejores decisiones terapéuticas en la enfermedad inflamatoria intestinal. También veremos la utilidad de la monitorización farmacocinética, su papel en la personalización del tratamiento, y cómo estos conceptos se aplican en la práctica a través de tres casos clínicos reales.

Caso 1: Desintensificar de forma segura

Sandra, una mujer de 37 años con un debut grave de enfermedad de Crohn íleo-cólica, inició infliximab tras una buena respuesta inicial a corticoides intravenosos. Los primeros niveles fueron infraterapéuticos, lo que llevó a ajustar la pauta mediante modelo farmacocinético. Con el tiempo, alcanzó niveles supraterapéuticos y una situación clínica excelente, lo que permitió desintensificar progresivamente el tratamiento hasta espaciarlo cada cuatro semanas. En los controles posteriores, la paciente mantuvo niveles adecuados y calprotectina normal, demostrando que la desintensificación guiada por modelo puede ser segura y eficaz.

Caso 2: De un algoritmo fijo a una predicción individual

Dolores, de 77 años y con colitis ulcerosa de larga evolución, presentó episodios recurrentes de escleritis y epiescleritis que no respondían adecuadamente a adalimumab pese a intensificar la dosis. Ante niveles persistentemente bajos y la necesidad de controlar la afectación oftalmológica, se decidió cambiar a infliximab guiado por modelo farmacocinético. Tras la inducción, los niveles y la calprotectina mejoraron rápidamente, permitiendo ajustar la dosis de forma personalizada. Desde abril de 2024, la paciente se mantiene estable tanto a nivel intestinal como oftalmológico, sin nuevas recaídas.

Caso 3: Intensificar antes de perder la respuesta

Kevin, con enfermedad de Crohn ileal y obesidad grado III, presentaba una historia de baja adherencia y múltiples abandonos terapéuticos. Tras varios intentos con distintos tratamientos biológicos y niveles infraterapéuticos, llegó a desarrollar anticuerpos frente a adalimumab. En 2024, el comité decidió iniciar ustekinumab, logrando una mejoría parcial en calprotectina y parámetros inflamatorios. Con los niveles obtenidos en semana 4 y el peso del paciente, el modelo farmacocinético permitió ajustar la pauta de forma anticipada para evitar una futura pérdida de respuesta, demostrando el valor de la monitorización en pacientes complejos y con riesgo de infradosificación.